5 de enero de 2012

El humo de su cigarro.

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El humo de su cigarro se desvanecía frente a aquel ventanal que le ofrecía la imagen empañada de una calle desconocida para ella, mojada por el rocío y transitada por unos pocos gatos solitarios que se perdían en callejones oscuros.
Su última hipótesis elaborada aquella misma noche la había completado de nuevo como persona, como mujer que seguía en busca de la ciencia perfecta que definiera lo que sentía cuando labios desconocidos exploraban los rincones de su figura y de su mente. Ella ya volaba lejos de aquel pequeño apartamento aunque siguiera plantada ahí, frente a unos ojos oscuros e inocentes que la taladraban como si fueran a comérsela, primero con cautela, luego con fogosidad desmesurada aunque ligero respeto. ¿Respeto? Él no sabía cómo llamarlo. Y debería saberlo, o quizás lo sabía pero no lo entendía: no era más que una prueba expuesta sobre la mesa de laboratorio que era su cama, su cama hecha pedazos y envuelta en sábanas blancas, que olían a pasión, a ausencia de amor y a un poquito de alcohol. Se moría por tentar a la suerte de nuevo.
“Me encantas”, susurró con una voz que sonó a niño para ella y que le hizo soltar una floja risilla antes de expulsar el humo por entre sus labios carnosos. Su respuesta siempre era el silencio, daba igual si el monólogo que presenciaran sus oídos fuera expuesto por un experto en prácticas como ella, o por un crío que inútilmente intentaba arrastrarla a su lado una noche más con alguna que otra súplica. “Quédate”.
Y ella siempre actuando igual, como viejo animal de costumbres. Consumió su cigarrillo, buscó entre cosas que nada significaban para ella sus tacones y su vestido recién estrenado, que dejó impregnada la habitación de su propia esencia y naturaleza cuando se fue sin mirarle ni una sola vez. En busca de más material para elaborar más hipótesis. En busca de la teoría perfecta.
Él aún recuerda sus labios, aunque nunca supo su nombre.

2 comentarios:

  1. Que par de amantes has traído hasta este mundo! Perfectos. Tal vez las hipótesis se comiencen a basar en sentimientos si deja seducirse por el amor, aunque un juego muy peligroso. Y ella sabria el nombre de él?
    Me ha encantado, besos infinitos princesa ♥

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    1. De hecho muy peligroso :) Muchas gracias por leerme!

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