2 de diciembre de 2011

Si dejas de sonreír, yo me apago.

Te equivocaste, dejaste de inyectar sonrisas sin anestesia, te olvidaste de los besos por sospresa, de las carcajadas que mataban, mataban de alegría y sinceridad. Te olvidaste de vivir las mañanas sin sol, las noches sin Él, los momentos en los que la vida te da la espalda, pero tu sonrisa también se perdió cuando quiso visitarnos un día de otoño el Astro Rey, cuando sí tenías con quien compartir tu colchón y tus poesías de cañería.
Olvida un poco el porvenir, tus miedos y todo lo que te inquieta. Dale un giro a todo ello, disfruta de los detalles diminutos que se esconden en esas mañanas de lluvia, en el ajetreo del metro o en el fondo de sus ojos cuando te mira. No puedes controlar lo que te rodea, pero tú sigues siendo tú en esencia, y lo que hace de ti una persona, lo que te hace ser tú misma, tal y como eres, eso sí que lo tienes. Aférrate a ello. Descubre horizontes nuevos. Crece.
Quiero que seas tú misma, quiero ver la luz de tu mirada aunque vaya a extinguirse la que ilumina al Mundo entero.

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