12 de diciembre de 2011

Ojos que no ven.

Tiene los ojos rojos, de derramar lágrimas que en vano se han perdido a lo largo de su piel, en vano se han perdido por él. Sus labios rojos, no porque estén teñidos de ese color característico que surge al besar otros, sino porque ella ha decidido maquillar su miedo y sus dudas. Procura que se pierdan con el azúcar en el fondo del café.
Sus heridas son poco visibles a los demás, incluso para ella.
Pero siguen sangrando.

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