21 de diciembre de 2011

Filematología.

Quería aprender de esa ciencia de la que muchos ya la consideraban experta, quería elaborar sus propias hipótesis a partir de distintas salivas y labios tensos que de manera predecible y aburrida siempre le suplicaban por lo mismo. Ellos pensaban que sabían leer la constelación que dibujaban los lunares de su espalda, pero en el momento en que sus manos se aferraban a aquellas caderas sabían que habían pecado de ingenuos, y pecaban de algo más, antes de llegar al séptimo cielo.
Ella seguía buscando enredada en distintas sábanas, extasiada entre aromas de jazmín y almizcle que le hacían vender su cuerpo sin remordimientos ni conciencias al mejor postor. Simplemente alguien más que añadir a su colección de oxitocinas y adrenalinas.

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